Cómo evoluciona la pareja con el paso del tiempo

Uno de los objetivos de La Pareja Viajera es compartir con nuestros lectores las experiencias que hemos tenido durante 15 años de relación y cómo, a través de los viajes, hemos encontrado lecciones y reflexiones que nos ayudan a conocernos mejor y descubrir estos cambios. En este caso vamos a referirnos a la comunicación entre quienes integramos una pareja.


Al principio todo es vitalidad y atención.

Como en todos los comienzos de las relaciones siempre hay una parte que trata de mostrar la mayor vitalidad posible, esto incluso es un comportamiento natural, quien corteja y quién es objeto del cortejo. Se trata de una etapa de gran actividad y atención en los detalles, por ejemplo:

¡Vamos de viaje! Me gustaría conocer ese lugar contigo porque siento que con nadie más podría disfrutarlo igual.

Al principio de la relación la comunicación está basada en lograr el estímulo de la otra parte, con ideas nuevas, demostrando que se es diferente, atractivo y mostrando toda la atención posible. Se habla de compartir actividades, de hacer cosas divertidas en conjunto, de lo importante que es la otra parte para uno mismo.


El segundo tiempo es sexual y creativo.

Hay corrientes psicológicas que relacionan el espíritu creativo con la energía sexual. Esta etapa de la relación es en torno al contacto sexual activo, nunca es suficiente y se descubren emociones ocultas y salen a flote los deseos y gustos de cada uno. Compartir el viaje es un pretexto para tomarse de la mano constantemente, para acariciarse y dejarse bañar por el sol y el ambiente diferente que estimula los sentidos. La actividad sexual es intensa, la adrenalina producida por el deseo y el placer hace que nuestro cerebro registre sensaciones extraordinarias. En estos momentos la pareja parece que es invencible, que no tiene límites y comienzan a surgir los planes a futuro, desde hacer un negocio, comprar algo en conjunto hasta la posibilidad de dar el siguiente paso en la relación.

La etapa de construcción.

Se comienzan a crear proyectos en conjunto, actividades profesionales, culturales o deportivas. Se comienza a hablar de aspectos racionales y materiales lo cual estimula aún más las emociones ante la posibilidad de convertir lo sensorial en algo tangible. En esta etapa la pareja ha comprado un auto en conjunto para irse de viaje los fines de semana, o bien puede ser que estén ahorrando en conjunto para un viaje a otro continente. Comienzan a hacerse más presentes conceptos como responsabilidad y planeación a largo plazo, lo que eventualmente puede representar las primeras diferencias importantes, ya sea por las diferencias en capacidades económicas, de edad o nivel económico. En la mayoría de las parejas es en este momento cuando se formaliza la relación, esto puede significar comenzar a vivir juntos, casarse o simplemente compartir la visión de futuro. Aquí las primeras crisis pueden afectar de manera importante a la pareja.

Enfrentar a la realidad.

Tal vez no fue posible realizar el viaje a otro continente. Tal vez las tarjetas de crédito ya están saturadas y no sería buena idea seguir con ese plan vacacional en tiempo compartido que compraron unos meses atrás. Aparecen imprevistos, las condiciones personales cambian, una de las partes de la pareja ha cambiado o perdido el empleo y ya no tienen la posibilidad de aportar de la misma manera al proyecto en conjunto. Aquí la comunicación clara y honesta es la clave para salir adelante, aprender a reconocer el estado en el que nos encontramos y buscar soluciones en equipo. En estos momentos la familia se hace más presente que nunca, se comienzan a dar cuenta que los amigos del trabajo o de la escuela no lo son tanto cuando hay problemas y al final hay que recurrir al apoyo familiar, por cierto, los niveles de deseo y fuerza creativa han bajado considerablemente y comienzan a surgir dudas reales respecto al futuro personal y en consecuencia de la pareja ¿Tal vez estaría mejor sol@?, es en este momento cuando pueden aparecer personas o factores externos que cambien el rumbo, los cuestionamientos nos hacen vulnerables y sensibles.

Etapa de crecimiento como pareja.

Si logran superar la etapa anterior entonces la pareja se encontrará en una etapa de solidez y es momento de comenzar a pensar en la pareja como una un conjunto único integrado por dos elementos. El compromiso es permanente y se comparten muchos más factores que antes, ambas partes hacen del conocimiento de la otra los ingresos y gastos que tienen, se hacen ajustes para reducir los gastos o se venden cosas, se pueden cambiar de lugar de vivienda a uno en el que se pague menos renta o se puede comenzar un nuevo proyecto en conjunto, tal vez un negocio o cambiar de residencia para buscar mejores opciones. En este momento la vida se ha convertido en un desafío de pareja y no hay manera de verlo de manera individual.


Solidez.

No hay un tiempo fijo para alcanzar este nivel, puede ser 5 o 20 años, pero han logrado superar las etapas anteriores. Tienen un proyecto único y real con los pies en la tierra, viajar se vuelve una actividad de recreación y se toman el tiempo necesario para planearlo, ya no es una necesidad por conocer el mundo. Sus actividades profesionales son estables de la misma manera que sus ingresos, no importa que sean menores a los que eran antes, eso ya no importa, ahora lo único que desean es estar juntos y ven el futuro definitivamente como pareja ¡Ah! Por cierto, a veces tienen relaciones sexuales y se disfrutan como un momento de privacidad y de propiedad único de la pareja, es el momento en el que se sienten más unidos que nunca.

Por supuesto cada historia es diferente, cada pareja es un mundo único y por lo tanto construyen su vida en conjunto de la manera que les es posible, a veces con éxito, a veces con dolor, otras con mucha pasión pero al final vivir en pareja es un viaje extraordinario que vale la pena hacer.

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