Como cada diciembre, Puerto Vallarta recibe a sus fieles visitantes de más de 35 toneladas

Una experiencia que ningún viajero debe perderse al menos una vez en la vida es la observación de las ballenas jorobadas, también llamadas “yubarta”, una de las especies más grandes del mundo que llegan a Puerto Vallarta desde las gélidas aguas del Norte del continente en el mes de diciembre donde permanecen durante el invierno.

Luego de un año de gestación cerca de 300 ballenas jorobadas vienen a México para tener a sus crías y entrenarlas, y las que no están preñadas viajan para aparearse. Ellas encuentran las aguas de la bahía con un clima perfecto para que sus ballenatos nazcan y crezcan fuertes antes de regresar hacia el norte del continente donde se enfrentan a las inclemencias del tiempo y a depredadores naturales como las orcas.

La bióloga Astrid Frisch Jordán, directora de la asociación Ecología y Conservación de Ballenas (Ecobac), informó que una ballena adulta llega a medir de 15 a 19 metros de longitud y tiene un peso aproximado de 36 toneladas.

Estos hermosos animales viajan por todos los océanos y mares del mundo; normalmente migran hasta 25 mil kilómetros cada año. La ballena jorobada vive durante el verano en las regiones polares y migra a aguas tropicales como las costas de Jalisco entre los meses de diciembre a marzo, para llevar a cabo su ritual de reproducción en ciertos selectos lugares como la bahía de Banderas que comparten Puerto Vallarta y la Riviera Nayarit.

Comentó que durante su estancia en las aguas de la bahía estos cetáceos son vistos en sus rituales de apareamiento y dando grandes saltos en el agua. Todo aquel que tiene la oportunidad de ir a observarlas se lleva consigo un recuerdo inolvidable y seguramente algunas fotografías de uno de los animales más grandes del planeta.

En el recorrido de avistamiento, los visitantes son testigos del canto de las ballenas, sus saltos, aleteos, coletazos y juegos con sus crías, lo que se convierte en una experiencia única e inolvidable.

Los recorridos guiados de avistamiento de ballenas inician el 10 de diciembre y terminan a finales de marzo; se hacen a bordo de embarcaciones diseñadas para observarlas desde lanchas pequeñas hasta embarcaciones mayores con alimentos y bebidas incluidas.

Las salidas son diarias en las instalaciones del puerto regularmente a partir de las 8 de la mañana en las diferentes opciones, los recorridos duran aproximadamente de cuatro a seis horas.

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