3 puntos clave en una pareja sin hijos

Tanto Fer como yo pensamos mucho antes de abordar este tema. Nos ha pasado en varias ocasiones que cuando hablamos de esta condición con amistades y conocidos que si tienen hijos sienten que los estamos atacando o que creemos que su vida no es feliz por el hecho de tener hijos. Al final decidimos tocar el tema y lo haré desde una perspectiva personal, porque aunque bien se sabe que la decisión de tener o no hijos debe corresponder únicamente a la mujer al compartir esta condición en una pareja es una decisión afecta también a la vida de su pareja. También reconozco que no tengo la experiencia de escribir desde la perspectiva de una pareja del mismo género aunque me parece que son conceptos que se pueden aplicar de igual manera.

Es muy difícil expresar que uno es feliz por el hecho de ser una pareja sin hijos, es motivo de malos entendidos y controversias, sobre todo cuando conoces a varios de tus amigos que son padres y madres felices con sus hijos y no solo eso, son además padres y madres extraordinarios que lo viven desde una felicidad plena, también hay otros que no lo son, pero decir que somos una pareja feliz por no tener hijos es complicado.

Primero hay que entender que hay situaciones diferentes. Hay quienes por alguna condición de salud no pueden tener hijos y que lo han intentado de muchas maneras sin conseguirlo, pero quiero referirme al caso de las parejas que hemos decidido no tener hijos por elección propia. Cuando uno ronda los 40 años y ha pasado esa línea de la edad te das cuenta de los beneficios que esto puede tener. Es importante establecer que esto es un fenómeno mundial, en países como Canadá o Dinamarca la tasa de parejas que han tomado esta decisión es cercana al 50%, es decir, la mitad de las parejas han tomado el camino de la no-paternidad.

¿Qué como es esto? Los que son padres/madres tal vez deberían de dejar de leer aquí mismo, insisto, no es nada contra ustedes, es nuestra experiencia. Es muy bueno y emocionante. Tienes la libertad de hacer lo que quieras, en dónde quieras y cuando quieras, de manera individual o compartida, vaya, es algo parecido a tener 20 años sólo que con muchos dolores musculares y tensionales.

Los expertos en marketing nos han clasificado en un grupo llamado DINK (Double Income No Kids) para referirse a las parejas que tienen hábitos de consumo en los que gastarán más sin pensar en los hijos. Esto es bueno y malo, estoy seguro que si tuviéramos hijos nuestras decisiones financieras y planificación patrimonial hubieran sido mejores y tendríamos una mayor solidez, también porque la responsabilidad de una familia te obliga a no tomar acciones de riesgo, pero aquí estamos y a veces hay que pagar esas consecuencias.

Entremos a los 3 puntos:

1- Se tienen que agradar entre ustedes

Habrá la posibilidad de salir de noche todo el tiempo, ir a conciertos, hacer un viaje de fin de semana, planear vacaciones de un día para otro. En fin, pero si no se gustan, si no la pasan bien entre ustedes mismos como pareja están, digamos, fregados.

Las parejas con hijos tienen la opción de poner su cariño y atención en los niños, por ejemplo, llevarlos al dentista, a la escuela de futbol, a la fiesta, al cine, claro, todo eso es maravilloso, he visto a padres y madres recargarse de una energía vital envidiable gracias a sus hijos, aunque con la pareja las cosas no vayan bien.

Entonces para poder librar este reto no hay mucha opción, o se caen bien o se aman o no funcionará. Punto.

2- Espacio

Vivir sin hijos no quiere decir que TODO lo deben hacer entre ustedes dos. Hay momentos y condiciones en que es necesario, por ejemplo, ahora mismo, mientras escribo estas líneas estamos pasando una etapa de emprendimiento como pareja. Estamos levantando nuestro propio negocio, este, La Pareja Viajera, y no tenemos los ingresos garantizados o estables que da un empleo fijo o un negocio en funcionamiento, por lo tanto y desde el punto de vista administrativo decidimos hacer prácticamente todo juntos por tiempo de 6 meses, nos ha funcionado y hemos reducido nuestros gastos al mínimo. Pero sabemos que eso solamente será una etapa.

Cuando se vive en una pareja sin hijos los espacios individuales son sagrados, espacios físicos pero sobre todo de tiempo y relaciones. Que cada uno cultive sus preferencias, pasatiempos, amistades y familia. Es tan simple de como las matemáticas, si todo el tiempo están juntos no tendrán ni siquiera un tema de conversación. Creo que este punto es el más importante de los tres, dar libertad, espacio y de la mano, confianza. Ojo, que de no haber confianza es casi como no agradarse, están fregados.

3- Estar listos para las dificultades

Si el punto anterior era el más importante este es el más duro. El tiempo pasa, las situaciones ocurren. Renunciar a fundar una familia nuclear es una decisión que traerá buenas (y divertidas) cosas en su mayoría pero también tendrá retos, por ejemplo, que pasa al caer en una enfermedad con el paso del tiempo, o si este mismo verdugo llamado reloj nos lleva a la vejez compartida y la soledad que esto conlleva, nuestros respectivos padres y tíos ya no estarán, nuestros hermanos (si los hay) estarán en su propia vejez y los amigos irán cayendo poco a poco. Para esto hay que planear desde ahora, hablar de este tema justamente a esta edad es importante, todavía tienen al menos 25 años en los que pueden ser productivos y hay que ahorrar y prepararse. Tener la conciencia de que al termino de la fiesta el atardecer puede ser lento y aburrido. 

Resumiendo: fuera de la preocupación que debería traducirse en medidas adecuadas para el futuro, ser una pareja sin hijos es una buena decisión (como igual de buena es tenerlos), la familia y amigos han ocupado un lugar importante en nuestra vida y viajar ha sido lo mejor que hemos podido hacer como resultado de esta libertad.

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